Los correos, al igual que las páginas web también pueden ser objeto de espionaje y no directamente leyendo el contenido sino extrayendo otro tipo de metadatos del destinatario tales como hora de apertura de un correo, rastrear la actividad del correo electrónico (respuestas, reenvíos, etc) tecnología (sistema operativo, navegador, resolución, etc), tiempo medio de lectura del correo, etc y todo esto a través de píxeles de seguimiento.

Estos píxeles pueden ser de dos tipos, HTML oculto o una imagen PNG o GIF transparente que puede tener hasta un tamaño de 1×1 pixel que se fusionan con el contenido, o son transparentes, de forma que el destinatario no los puede ver siendo completamente invisibles.

El problema, sobre todo, es que el destinatario de un correo electrónico no puede ver ni conocer su existencia y, lo que es peor, no necesita interactuar directamente con el píxel para que este se ponga a rastrear y trabajar siendo descargado automáticamente e incluso instalando una cookie sin ningún tipo de permiso o autorización.

Es cierto que los píxeles de seguimiento por correo electrónico es algo nuevo, sistemas de newsletters como Mailchimp o plugins y herramientas como Mailtrack para saber cuando un correo fue leído lo usan para informarte de cuando un correo enviado fue leído con un doble check similar a WhatsApp o enviar los informes de impacto de una campaña a Mailchimp sobre número de aperturas o clicks en enlaces.

Ahora bien, todos los esfuerzos de la UE y organismos han ido centrados a webs y en menor medida a aplicaciones (que está recayendo más sobre los propios fabricantes) pero apenas hay reglamentación para poner freno o medidas frente a la invasión de privacidad hacia el seguimiento y rastreo a través de los correos electrónicos.

Solo en Geocrono, de media se reciben unos 5.000 correos electrónicos a nuestros clientes y, de media 3.000 de ellos tienen integrado un intento de seguimiento a través de píxeles.

Teóricamente en la Unión Europea, el RGPD obliga a las empresas el informar a sus destinatarios sobre el uso de píxeles y cookies que se les envían o instalan para hacer seguimientos incluyendo la aprobación explícita del cliente para su uso, rastreo e instalación. Sin embargo, cuando se trata de correos electrónicos, esta petición no existe dado que ya de manera automática se empieza a rastrear al destinatario de un correo y en muchas ocasiones ni se muestra el enlace a la obligatoria política de privacidad.

Tanto en los correos de Geocrono como en otros sistemas con mayor respeto hacia la privacidad como ProtonMail, estos contenidos remotos son bloqueados por defecto. En el caso de Geocrono tan solo hay que ir a Configuración -> Vista de mensajes -> Allow remote resources (images, styles): Nunca 

Otros servicios gratuitos como Yahoo o Gmail estos píxeles son aceptados normalmente entendiendo que es precisamente unas de sus fuentes de ingresos.

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